SiembraCo, sembrar alimento y conciencia

SiembraCo

Una psicóloga y un administrador de negocios internacionales. Una pandemia. Yuly Andrea Galindo y Camilo Andrés Ramos se replantearon sus vidas hace apenas unos meses, como tantas otras personas. El desabastecimiento que vivieron en muchos supermercados de Colombia les hizo reflexionar sobre algo tan básico como el sistema de alimentación. Y se percataron de su debilidad. “Creemos en que nuestra sociedad está a tiempo de hacer un cambio, en el que podemos fomentar una producción agrícola sostenible que beneficie a productores y consumidores”, asevera Ramos. Así crearon SiembraCo, una empresa que, a través de la tecnología, permite que todos los ciudadanos puedan ser agricultores y tener sus alimentos. Cada consumidor elige los productos que quiere cultivar y paga por la semilla o el árbol. Uno de los 120 agricultores asociados a la empresa se encarga de obtener fruto y hacérselo llegar.


La idea nace durante la pandemia. ¿Cuál fue el detonante?

En mi anterior trabajo hacía modelaciones, proyecciones y validaciones de supuesto económicos. Después de un mes en cuarentena y tras ver imágenes preocupantes de desabastecimiento, nos surgió la preocupación por la seguridad alimentaria de las personas en la ciudad, incluyendo personas con alto poder adquisitivo, pero que no tenían fincas, conocimiento o capacidad productiva sobre el agro y estaban dependiendo de la cadena de distribución tradicional cuyas ineficiencias salieron a la luz. Nuestro equipo empezó a investigar más sobre el sector agrícola y encontró que en Colombia más de cinco millones de agricultores viven con menos de un dólar al día, como consecuencia de las barreras productivas como el poco acceso a financiación, falta de canales de comercialización y poca tecnificación en los cultivos. Esto ha producido que el 52% de la fuerza laboral sean personas mayores de 54 años. La razón es la falta de oportunidades en el campo, que han desincentivado la producción y las nuevas generaciones salen a la ciudad en búsqueda de mejores oportunidades. Fue el caso de nuestros padres. Esto nos conectó más con los retos que viven millones de agricultores. En ese momento decidimos desarrollar un modelo que usara la tecnología para generar un mercado justo en el que los clientes y productores obtuvieran beneficios, su modelo se basa en economía colaborativa y sirve como puente entre clientes y agricultores, conectándolos desde la siembra hasta la cosecha.

Así que, tenían vinculación previa con el campo.

Nuestros padres migraron del campo a la ciudad en búsqueda de mejores oportunidades, nosotros nacimos y nos criamos en la ciudad, eso nos hace sentir más identificados con los agricultores con los que trabajamos ya que muchos de los retos que ellos tienen también los vivieron nuestras familias.

¿Qué ventajas presenta para los agricultores y cuáles para los consumidores?

Con las siembras virtuales todos ganan, somos una solución integral para los agricultores porque conectarlos con los clientes desde el inicio significa que vendemos para sembrar, así ellos ya saben cuánto se van a ganar por sus cultivos, garantizamos y mejoramos sus ingresos, hacemos acompañamiento integral, tecnificamos los cultivos, obtienen financiación al 0% de interés y generamos un canal de comercio justo. Por otro lado, nuestros clientes tienen control de sus insumos, tienen la trazabilidad desde la siembra hasta la entrega, garantizamos las buenas prácticas agrícolas, tienen estabilidad en los precios y tranquilidad de contar con la materia prima necesaria, además que contribuyen con una producción sostenible que es responsable social y ambientalmente, esto suma en su balance social.

¿Cuáles fueron los primeros pasos que dieron?

Originalmente buscábamos atender el mercado B2C [del inglés business to consumer, del negocio directamente al consumidor]. Esto limitaba mucho el impacto que generábamos por lo que era más la fuerza laboral que recibíamos de lo que vendíamos para producir. Por fortuna, tuvimos un mentor que nos ayudó a encontrar una solución para generar más impacto y fue cuando empezamos a explorar el mercado B2B [del inglés business to business, de empresa a empresa], nos dimos cuenta que nuestra solución se ajustaba a muchos de los retos que ellos tienen y empezamos a conquistarlos. Actualmente el 97% de nuestras ventas son producidas por el mercado B2B. También hemos mejorado nuestra tecnología. Al principio debíamos hacer visitas periódicas en los cultivos para controlar y verificar el estado de estos, actualmente nuestro desarrollo nos permite controlar remotamente y registrar la trazabilidad y actividades diarias en cada cultivo. Seguimos mejorando nuestra tecnología para tener más capacidad de generar mayor impacto.

¿Y ahora en qué momento se encuentran?

Este año nuestros resultados superaron las expectativas, ya contamos con clientes corporativos como cadenas de restaurantes a nivel nacional, fundaciones, empresas procesadoras de alimentos e incluso retails [grandes distribuidoras] que le muestran la historia de las frutas y verduras a sus clientes por medio de un código Qr. Contamos con 151 agricultores de pequeña escala registrados, se han cosechado 220 toneladas de alimentos con ventas por 130.000 dólares (más de 115.000 euros) de los cuales 91.000 dólares  (80.500 euros) han mejorado los ingresos de los agricultores de pequeña escala con los que hemos trabajado.

¿Cuál es su visión de futuro para este proyecto?

Somos pareja desde hace 8 años y cuando decidimos crear SiembraCo, dedicarnos a tiempo completo e invertir nuestro patrimonio en esta empresa fue con la visión de que este negocio generar un impacto positivo en millones de agricultores en el mundo, por eso su solución es 100% digital para que facilite su escalabilidad. Buscamos contribuir a la seguridad alimentaria por medio de una producción agrícola sostenible. La gran meta para el 2030 es beneficiar a más de doce millones de personas.