Radio Kaddu

Este podcast recoge el día a día de diferentes grupos de trabajadores procedentes de África y residentes en Andalucía

Desde la adolescencia Lucía Aragón ha estado involucrada en movimientos sociales: banco de alimentos, ONGs, organizaciones estudiantiles en la Facultad de Periodismo en la que estudió… Y llegó a Mad África, una asociación andaluza que lucha contra las desigualdades con especial foco en los africanos que viven en la Comunidad. Gracias a uno de sus proyectos Aragón ha creado, junto a otros integrantes de la ONG, Radio Kaddu, la radio de sur a sur un podcast que “da volumen” a la voz de los africanos afincados en Andalucía para que compartan su día a día, su trayectoria y su visión de futuro.


¿Cómo te involucras en Mad África?

Me gustaba mucho la comunicación para la transformación social, pero me faltaba formación y Mad África sacó el proyecto Baramu, que estaba destinado a formar voluntarios. He sido voluntaria en bastantes entidades y siempre he visto que había un toque asistencialista, pero a veces no estamos formados para ayudar. Me llamó la atención que una entidad pequeña como Mad África ofreciera una formación a universitarios en distintas temáticas y tan completa, porque era casi un año. Cuatro meses de formación en clima, derechos humanos, igualdad de género, colonialismo y después prácticas en asociaciones y sobre el terreno. Pero llegó el covid y me quedé haciendo las prácticas aquí. Empezaron a salir todos los cursos on line y sacaron un curso de Comunicación para la transformación social. Nos juntamos un grupo de gente que fue lo que me hizo seguir.

¿Cómo deriva eso en un podcast?

Radio Kaddu, la radio de sur a sur nace del curso de Comunicación para la transformación social. Creo que contando nos entendemos, pero a veces nos cuentan las cosas la gente que no debe. La parte final del curso era hacer unos podcasts por grupos y a partir de ahí se unificaron en Radio Kaddu. Consideramos que teníamos que seguir adelante con el proyecto. No se trata de podcast de información diaria, sino que es un proceso muy lento, de seguimiento de estas personas. Son podcast para que se escuchen a sí mismos, cuenten cosas que nunca han contado… Para el primer episodio, Levantando las mantas, sobre manteros de Sevilla que no estaban organizados, como en Madrid o Barcelona, pero que sí había ganas, estuvimos con ellos entre enero y junio.

¿Es difícil involucrarlos en el proyecto? Tendrán ciertas desconfianzas.

Lo primero que dicen es no. Antes de grabar hay un montón de reuniones y acercamientos, incluso de comprar unas zapatillas, momentos que no quedan grabados, pero que forman parte de un background que se lleva el voluntario y que es de lo más gratificante. Kaddu significa dar voz o palabra, a mí no me gusta la expresión, más bien me gusta decir que intentamos subir el volumen a voces que no se escuchan mucho o que siempre se focalizan como víctima o culpable y no en conocer su día a día. Estamos en Andalucía y conectar un sur con el otro, establecer un diálogo nos parecía interesante, hablar desde una posición equitativa, no hablar sobre África, si no de lo que está pasando aquí respecto al continente.

No hace falta ir a África porque es una realidad que existe en la puerta de casa.

Eso es. No pienses que hay que ir allí a ayudar, entre comillas grandes, esa gente forma parte de tu día a día, hay que trabajar en la educación de uno mismo, en la mirada colonialista. Radio Kaddu habla con migrantes que viven en Andalucía desde hace mucho tiempo, son tus vecinos, jornaleros de Lepe, manteros de Sevilla…

Ha dicho ayudar, entre comillas. Tenemos que revisarnos a nosotros mismos antes de hacer nada.

Dice el activista Sani Ladan África no necesita ayuda, si no que la dejemos tranquila. Es una cuestión de compartir saberes más que de ir a ver qué necesitan.

Los jornaleros de Lepe, los manteros… ¿Qué otras historias aparecen en el podcast?

Jornaleros y jornaleras, que sus historias no son iguales. Hemos trabajado con vendedores ambulantes también, que no es lo mismo que manteros, y queremos seguir con las mujeres africanas, que hacen sobre todo cuidados porque siguen teniendo una estructura en la que el hombre sale a trabajar y la mujer cuida a sus hijos. Se están empezando a reunir y queremos compartir su perspectiva. Muchas no tienen un discurso formado, pero sufren mucho las consecuencias del racismo. A veces tiene tanto nivel de violencia que que les insulten no les parece grave. Es como cuando dicen que la violencia de género no es para tanto si no te pegan y solo hay violencia verbal.

Habéis trabajado con diferentes grupos, de diferentes países y con diferentes trabajos. ¿Hay algo común entre los protagonistas del podcast que haya descubierto tras el trabajo?

Lo que todos coinciden es que vienen con ganas de ganarse la vida, no vienen pensando en ayudas o subvenciones, solo con ganas de trabajar. Se encuentran muchas dificultades legales y quieren que les pongan las cosas un poco más fáciles, no monetariamente, si no para que puedan ejercer sus oficios.