Gravity Wave

Todo empezó con un viaje al sudeste asiático. Nada mejor para desconectar que acudir de vacaciones a un lugar paradisíaco, poco masificado por el turismo. Lo que no esperaba Amaia Rodríguez, una pamplonesa de 29 años, fue encontrarse con que Malasia es uno de los países con peor manejo de basura del mundo. Vio lo mismo en Filipinas y en otras regiones: toneladas de plástico inundaban los mares y sitios paradisíacos, incluso en los lugares en los que no vivía nadie o no había construcción. Llegó Amaia tan concienciada de la necesidad de aportar su granito de arena, que en su regreso a España involucró a toda su familia. Su hermano Julen, de 24 años, tenía por entonces una empresa de fundas de móviles de plástico. Lo vieron claro: ¿por qué seguir generando plástico virgen si podían darle una segunda vida a lo que daña nuestra naturaleza? Así que Amaia dejó su trabajo como directora de márketing y Julen se unió a ella en una aventura que, en esencia, lleva recogidos más de 3.000 kilos de plástico de los océanos con la ayuda de los pescadores locales como grandes aliados. El resultado: Gravity Wave, la empresa social que da una segunda vida al plástico y con la que conciencian a empresas y ciudadanos de todo el mundo.


¿Por qué reciclamos tan mal?

Amaia: Porque la gestión de residuos no es suficiente y las plantas de reciclaje están obsoletas porque se crearon hace muchos años. El sistema no está montado para reciclar tanta cantidad de plástico. Hacemos productos de plástico que duran segundos y algunos son imposibles de reciclar, como los tetrabriks, que tienen ocho capas. Solo se recicla el 20% de los envases.

Julen (J): Las botellas de plástico no son un problema, eso es lo sencillo. El problema es que cuando se mezclan distintos tipos de materiales, no se pueden separar.

¿Y si el sistema no puede hacer frente a esto, qué hacemos, además de reducir el consumo?

Amaia: Hay que trabajar en el ecodiseño y en cómo podemos aprovechar el plástico de nuevo. No es solo que reciclemos mal, sino todos los plásticos que tenemos en la cesta de la compra. No hay máquinas para reciclar todos los tipos de productos, pero los seguimos consumiendo. Habrá que darles una segunda vida al menos.

Los pescadores son un pilar esencial en vuestro proyecto. ¿Cómo fue conocer a las comunidades de pescadores y convencerles de la necesidad de que su labor es tan importante?

Julen: Tuve la oportunidad de conocer a la asociación Enaleia de Grecia, que trabajaba con pescadores para limpiar los mares de plástico, y eso nos dio la idea para crear nuestros productos y ofrecer nuestros servicios, principalmente a empresas.
Amaia: Nosotros les pagamos por cada kilo que recogen, porque al final la basura es de todos. ¿Por qué no tener a los pescadores recogiendo y que se les pague por ello? Es un trabajo extra, hacen una labor y compensarlos es la forma de motivarlos y unir a más pescadores en esto. Al principio les costaba porque no había concienciación, pero cuando se ponen a limpiar esas zonas se dan cuenta de que cada vez están más limpias y les beneficia porque el pescado está mejor.

¿En qué consiste vuestra estrategia de negocio?

J: Gravity hace tres cosas principales: recoger el plástico del mar en nombre de empresas, reciclarlos y hacer productos personalizados.

¿Qué ofrecéis a las empresas?

A: Las empresas recurren a nosotros porque cada vez los consumidores pedimos más respeto por el medio ambiente. Quieren cosas que conecten con sus modelos de negocios y sus valores, así que hacen acuerdos relacionados con las ventas de sus productos. Por ejemplo, por cada producto vendido se comprometen a limpiar el mismo número de kilos del mar. Este verano llegamos a un acuerdo con Flying Tiger. Las tiendas vendieron bolsas reutilizables recicladas y el 10% fue destinado a limpiar plástico con nuestra empresa. En apenas dos meses conseguimos limpiar unos 3.500 kilos de plástico del mar. Tenemos más de 45 empresas que limpian plástico de diferentes formas.
J: Lo que queremos es que las empresas limpien el plástico de la mejor manera. Nos adaptamos desde a startups que limpian desde 100 gramos por cada producto vendido hasta clientes como Reale Seguros, que limpian más de 3.100 kilos compensando la huella de sus trabajadores. Las empresas nos financian la limpieza en el mar o nos compran directamente productos reciclados de regalo para sus trabajadores. Otras empresas diseñan muebles reciclados.

¿Y el ciudadano medio, puede ayudar en The Gravity Wave?

Julen: Otra de nuestras funciones es la divulgación. Organizamos jornadas de limpieza y hacemos eventos, vamos a colegios y hasta tenemos un plan para regalar que consiste en una actividad para ir a recoger plásticos con tu amigo o pareja. 

¿Somos cada vez más consumistas o estamos más concienciados?

J: El nivel de consumo hoy, como por ejemplo vemos con el Black Friday, te hace pensar que cada vez gastamos más. El consumismo es bestial y hay que reducir la huella de plástico. Lo primero es reducir, luego reciclar.

¿Y los jóvenes?

J: Cuando damos charlas de concienciación en los colegios vemos que los niños están super concienciados con este tema. Los niños nos dicen que recogen los plásticos cuando van a la playa, los suyos y los de otros. Cuando esos niños tengan esos puestos directivos dentro de 20 años veremos un verdadero cambio.