Filantrópico, café con poso social

Filantrópico

Javier Sanz llevaba 17 años trabajando como abogado especializado en derecho sanitario, pero cuenta que, cumplidos los 40, decidió que la justicia social era más importante. Este 2021 ha fundado Filantrópico, una empresa que utiliza el café como herramienta social. Es una empresa, explica, porque compite con las demás en el mercado y obtiene beneficios, pero es cien por cien social y sin ánimo de lucro. Todo el beneficio que genera de su venta de café, disponible para toda España, se destina a apoyar causas sociales o ambientales.


¿Cómo funciona Filantrópico?

Tiene tres objetivos principales. El primero es que los beneficios que genera la venta de café, tanto a empresas como a particulares, sirvan para ayudar y apoyar a los más vulnerables: ancianos, niños, enfermos, discapacitados y mujeres que son víctimas de situaciones terribles como la trata o la violencia. El segundo es generar oportunidades laborales para estos colectivos vulnerables. Y por último tiene como objetivo no dañar el planeta con su actividad. Nuestra forma de funcionar es la propia de una empresa con propósito. Una figura que está reconocida legalmente en muchos países, pero por desgracia, en España no. De hecho, desde Filantrópico, nos unimos a todos aquellos que reclaman una ley específica de empresas con propósito.

¿Por qué café?

Siempre he tenido el gusanillo de emprender y crear algo desde cero, algo que funcione y que genere valor. La idea del café surgió durante el confinamiento. Es un producto con unos atributos únicos. Todos lo asociamos a percepciones y sentimientos positivos, al aroma de nuestro hogar por la mañana, al estímulo ante los retos, a las sobremesas en familia o con amigos… Además, es un producto de consumo masivo en el que se están desarrollando nuevas tendencias, como la del café de especialidad, un café de alta calidad, o la del café para llevar. Inicialmente la idea simplemente era donar un pequeño porcentaje de los beneficios para devolver a la sociedad. Pero según fuimos desarrollando el modelo de negocio, vimos que tenía sentido dar el cien por cien y convertir cada taza de café en una herramienta de transformación social.

El café es uno de los productos clásicos relacionados con la explotación laboral. ¿De dónde proviene el vuestro?

Pues para cerrar el círculo de impacto social que queremos generar, hemos empezado a colaborar con Ethichub. Ellos trabajan en origen con agricultores minifundistas que no tienen acceso a financiación. Han creado un sistema maravilloso para financiar a esos agricultores y, al mismo tiempo, son proveedores de café en verde. Así que colaborar con ellos tenía para nosotros todo el sentido del mundo. Café de especialidad, que es de muy alta calidad acreditada en cata; de agricultores minifundistas, actualmente de la zona de Chiapas, en México; con trazabilidad directa del producto hasta el agricultor, que se identifica con nombre y apellidos. Además, los cafetos- la planta del café- se cultivan bajo la sombra de los árboles existentes en la zona, de esa forma se preserva la biodiversidad y no se incrementa la huella de carbono.

Con los beneficios apoyáis proyectos sociales. ¿En qué habéis colaborado hasta el momento?

Empezamos a funcionar en octubre, en el South Summit, un evento de innovación y tecnología. Fuimos el café oficial y lo hicimos de la mano de la Fundación Juan XXIII. Servimos más de 1.200 cafés y fueron chicos de la Fundación, con discapacidad intelectual, quienes se encargaron de todo. Todo el margen que obtuvimos en el evento se lo donamos a ellos. También trabajamos con Ayuda Efectiva , otra organización que hace un trabajo espectacular. Ellos canalizan las donaciones a los lugares y acciones que producen un impacto mayor por cada euro invertido. Tienen proyectos de lucha contra la malaria, de tratamiento del déficit de vitaminas y de desparasitación, todo con niños en el continente africano, con máximo impacto. Recomiendo a todos aquellos que quieran generar impacto con sus donaciones que se pasen por su web.

Y hay proyectos futuros.

En estos momentos, estamos pendiente de formalizar sendos acuerdos con dos fundaciones que financian investigación contra el cáncer, un acuerdo con una ONG de primer nivel, que ayuda a mujeres víctimas de trata y otro acuerdo con una empresa que trabaja de forma activa el acompañamiento de nuestros mayores. Queremos que estas entidades constituyan la base de nuestra acción social. Todas ellas son entidades reconocidas y tienen una gran capacidad de generar impacto con sus acciones. Además, tenemos un acuerdo firmado con Retree para plantar árboles en el bosque Filantrópico en Teruel. Los iremos plantando para compensar la huella de carbono. Nuestro objetivo a corto plazo es poder compensar la huella que genera el producto por completo para aquellos clientes que lo deseen.

Una de las vías de acción es la de crear oportunidades laborales para personas con discapacidad o vulnerables. ¿Cómo?

Dándoles cabida en todos los procesos internos. Empezamos con un acuerdo con la Fundación Juan XXIII para que su centro especial de empleo se encargue de la logística. Ahora vamos a incorporar a dos alumnos del título de Experto Universitario en Competencias Sociolaborales de la Universidad Camilo José Cela. Van a trabajar en las áreas de comunicación y financiera. Como ya estamos empezando a cerrar acuerdos con empresas para el servicio de café en sus oficinas, vamos a emplear a personas con discapacidad para que se encarguen del mantenimiento de las máquinas que instalemos y para que estén pendientes de que a nuestros clientes no les falta de nada para disfrutar del mejor servicio de café. Para el año que viene esperamos iniciar un programa piloto de puestos de café para llevar, que serán atendidos por personas con discapacidad a los que formaremos previamente. Formarán equipo con personas vulnerables que, además, les apoyarán en los procesos de gestión. El objetivo de Filantrópico es generar el mayor número de oportunidades laborales para personas con discapacidad y vulnerables. Creemos firmemente en los equipos de personas con distintas capacidades y en que esas oportunidades tendrán un impacto social que trascenderá más allá de ellos, alcanzando a sus familias y a la sociedad en su conjunto.

¿Y en cuanto al cuidado del planeta? ¿Cómo reducís la huella?

En España se consumen millones de cápsulas de café cada año. Las cápsulas de aluminio y las de plástico son las más utilizadas. El gran problema es que reciclarlas es muy complicado y las propias marcas que las comercializan son conscientes del bajo porcentaje de cápsulas que se recuperan. La gran mayoría acaban como residuos en los vertederos. Aunque nosotros preferimos el café molido y en grano, pues no genera esos residuos y no incorpora tanta energía, ofrecemos a las personas que quieren usar cápsulas una alternativa sostenible, cápsulas cien por cien compostables. Además, intentamos diseñar procesos que minimicen la huella de carbono de nuestras operaciones, por ejemplo, utilizando formatos de más tamaño para reducir los envíos o eligiendo los envases que generen menos huella de carbono.