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EL Lorax

La familia Bucchi se ha criado en la Cordillera de Nahuelbuta, en Chile, una cadena montañosa costera. “Aquí nos transmitieron el amor a la tierra y a todos los seres vivientes”, explica Cristina Bucchi en referencia a sus padres y tres hermanos. Parte del Nahuelbuta está catalogado como Parque Nacional, pero no es suficiente para proteger la biodiversidad de esta región, hogar del pueblo mapuche, amenazada por las actividades madereras y agrícolas. Los Bucchi han instituido una fundación, El Lorax, a través de la cual desarrollan acciones de restauración ecológica.


¿Cuáles son las características particulares de Nahuelbuta?

Lo más significativo de esta zona es la presencia viva de la cultura y el pueblo o etnia mapuche. Esta cultura concibe a la Naturaleza como Madre, y mantiene una actitud de respeto hacia ella. Y este espíritu también impregna a nuestra fundación. Además de lo anterior, la Cordillera de Nahuelbuta es el hábitat de una rica flora y fauna endémica, la que aún sobrevive en parques y reservas nacionales, reservas particulares, además de quebradas, bordes de río, laderas, etc. Sin embargo, a nivel macro, las actividades de agricultura, explotación de la madera y la forestación con monocultivos exóticos han cambiado el paisaje: los bosques y muchas especies nativas están gravemente amenazados. Hoy, la cubierta boscosa de la Cordillera de Nahuelbuta está reducida y altamente fragmentada, lo que constituye la mayor amenaza para la supervivencia y la calidad genética de la biodiversidad existente.

¿Cómo se origina la idea de crear una fundación para proteger esta zona? ¿Qué problemas existían?

Comenzamos realizando acciones de restauración ecológica: construimos un invernadero forestal, obtuvimos semillas de las especies amenazadas, eliminamos especies invasoras, plantamos, etc. La idea de crear una fundación nace por la necesidad de darle coherencia y permanencia en el tiempo a esos esfuerzos y anhelos dispersos, tendientes a restaurar o a proteger las pequeñas porciones de bosque nativo que aún sobreviven en nuestro espacio. La fundación simboliza nuestro compromiso con la protección de las especies arbóreas y la biodiversidad en general de la Cordillera de Nahuelbuta. Era un paso que había que dar, en el sentido de tomar un compromiso.

Nahuelbuta es un Parque Nacional. ¿No era suficiente la protección que esta designación le ofrecía?

El Parque Nacional Nahuelbuta es importante, sin duda, pero solo protege una pequeña porción de tierra (aproximadamente 6000 hectáreas), y además contiene un único tipo de bosque de los seis tipos que existen en la Cordillera de Nahuelbuta. Por lo tanto, es claro que este parque es totalmente insuficiente para proteger la biodiversidad. Nuestro proyecto es un grano de arena que ayuda, ya que restauramos y protegemos el bosque nativo en un sector donde no hay otras iniciativas de conservación, y aunque tampoco soluciona el problema, esperamos contribuir a darle impulso al cambio de paradigma que necesitamos como sociedad.

¿Cualquiera puede fundar una organización ecológica de este tipo? ¿Cuáles son los requisitos?

Sí, en la legislación chilena cualquier persona puede crear una fundación sin fines de lucro como la que hicimos nosotros. Quizás lo más difícil es hacer los trámites burocráticos, que pueden ser algo engorrosos, pero una vez que los has hecho lo más importante es mantener la energía para continuar trabajando.

¿Qué tipo de actividades desarrolláis?

Realizamos actividades de restauración ecológica. En un comienzo nos enfocamos en plantar árboles nativos y en hacer funcionar un vivero para proveernos de plantas. Sin embargo, con el tiempo nos dimos cuenta que este trabajo no es necesario, ya que el bosque nativo regresa por sí solo al eliminar las dos barreras que impiden su regeneración natural: la presencia de especies exóticas invasoras y la herbivoría. Por esto, actualmente nos enfocamos en eliminar las principales especies invasoras (pino, eucaliptus y aromo) y en evitar que ingresen grandes animales herbívoros (vacas, ovejas, cabras). Otra actividad que realizamos es enseñar a propagar árboles nativos en colegios, y nos encontramos preparando la creación de un sendero que permita a la comunidad conocer el bosque nativo de aquí.

¿Se implica a la comunidad de la zona?

Nuestro proyecto aún no involucra a la comunidad local, pero esperamos que esto cambie pronto, ya que la supervivencia a largo plazo de esta reserva depende de que la comunidad la valore y la cuide. Para esto creemos fundamental que la comunidad conozca nuestra iniciativa, y también que nos visiten, ya sea a tomar un curso de recolección sustentable de frutos y hongos, o con un curso de colegio que venga a conocer la riqueza natural de este lugar.