Technovation Girls, empoderando a las jóvenes a través de la tecnología

CLAUDIA VALLADARES

La organización Technovation, sin fines de lucro, es un referente mundial en la educación en tecnología. Su programa Technovation Girls empodera a niñas para que se conviertan en líderes, emprendedoras y solucionadoras de problemas en sus comunidades y en sus propias vidas. Durante los últimos 15 años ha capacitado a 150.000 jóvenes. Desde 2017 Claudia Valladares es la cabeza de este proyecto en Venezuela. En su sede en Caracas han contribuido a la formación de casi 300 jóvenes de entornos vulnerables.


¿Cómo se desarrolla este proyecto en Venezuela?

El programa está pensado para países donde las niñas tienen acceso a conexión a internet y dispositivos digitales, manejan el inglés y pueden seguir un programa y currículum virtual. Como decidimos trabajar principalmente con jóvenes de entre 15 y 18 años de comunidades vulnerables, logramos conseguir el apoyo de algunos patrocinantes y comprar computadoras para todos los equipos; pagar por los espacios del Impact Hub Caracas donde las estudiantes podían reunirse presencialmente en una suerte de laboratorio de innovación; traducir todo el curriculum al español; además del apoyo voluntario de los y las mentoras que incluye el programa, contratamos profesores de todas las materias que pudieran explicar y repasar las sesiones contenidas en el currículum; añadimos clases extras para enseñar a las niñas a hablar en público, etc. Además, quisimos derribar todas las barreras que pudieran impedir que las niñas se registraran en el programa y culminarlo con éxito. Para ello, levantamos fondos para pagar por datos en las líneas de celulares para que siempre tuvieran acceso a internet, aunque no tuvieran en sus casas. Contratamos servicios de transporte para el traslado de las niñas, incluimos almuerzos y meriendas en todas las sesiones y pudimos incluir incentivos de premios en metálico que han fungido para muchas niñas como capital semilla para continuar el desarrollo de sus apps y emprendimientos, o para sufragar más cursos educativos en STEM (por sus siglas en inglés, Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

¿Cómo llegan a las jóvenes en esas áreas más desfavorecidas?

Tenemos un proceso de aplicación abierta que promovemos por redes sociales, a través de organizaciones de la sociedad civil como ONGs, líderes comunitarias y escuelas públicas que hacen vida en las diferentes comunidades con las que tenemos alianzas. También nos apoyamos en las exalumnas que invitan personalmente a otras chicas contemporáneas de su comunidad o escuela. Este año también por primera vez hemos incorporado el rol de “student ambassador”, una chica exalumna del programa cuya función es ser embajadora del programa y contribuir a reclutar más jóvenes.

¿Qué tipo de actividades se desarrollan?

Actividades de ideación para enseñar a las participantes a comprender más profundamente la comunidad donde viven, sus necesidades y expectativas, generar empatía y reunir evidencia sobre los problemas que enfrentan. También actividades de codificación, donde se les enseña lenguajes de programación y sus usos; la comprensión básica de la lógica informática, realidad virtual y actividades de emprendimiento y de cómo hacer una exposición pública, donde se enseña sobre diferentes tipos de modelo de negocios; lo que se necesita para construir y mercadear un plan de negocios efectivo, al igual que habilidades de oratoria.

¿Qué comentarios e impresiones reciben de las participantes?

Muchas niñas expresan su entusiasmo, agradecimiento y beneficios que el programa les aporta. Uno de los muchos testimoniales es Verónica Girón, de 16 años, alumna de 2019. Nos contó que participar en este programa la ayudó a desenvolverse. Al conocer a varios profesionales que hacen lo mismo que ella quiere hacer en el futuro, marcó una pauta entre lo que había conocido hasta ahora en su aprendizaje académico y lo que quería empezar a hacer. En lo personal, fue un crecimiento muy grande. Ahora sueña con poder lanzar una aplicación y posicionarla aquí en Venezuela y sacar adelante su carrera universitaria. 

Son 12 semanas, ¿qué conocimientos ganan las jóvenes? ¿Cómo les ayuda en su futuro?

Las niñas aprenden herramientas de Design Thinking [diseñar usando la creatividad colectiva] para percibir un problema y crear empatía con los potenciales clientes o consumidores, entender sus necesidades y expectativas. Aprenden a hacer lluvia de ideas, a hacer entrevistas, investigar sobre un problema en su comunidad y diseñar una solución a través del desarrollo de una app móvil. También aprender a codificar o programar, a manejar bases de datos, a diseñar y editar videos; presentar sus ideas ante una audiencia local o global, construir un plan y modelo de negocios y mercadear su idea al segmento de usuarios escogido. El 97% de las alumnas desarrollaron habilidades en informática, programación, construcción y gestión negocios, resolución de problemas, comunicación, y trabajo en equipo.

¿Y más allá de lo académico?

Las jóvenes también desarrollan habilidades blandas de liderazgo, trabajo en equipo, confianza en sí mismas, habilidades comunicacionales y pensamiento analítico. También hemos podido medir el impacto del programa y hemos encontrado que el 76% de las jóvenes, luego de culminar el programa, deciden estudiar carreras relacionadas con STEM; el 60% de las exalumnas trabajan en posiciones relacionadas con este ámbito; el 50% está liderando cambios o han influido en sus comunidades; el 36% tomó medidas para mejorar su comunidad; el 21% de las exalumnas demostró liderazgo en su escuela, lugar de trabajo, organización religiosa o en su comunidad y aproximadamente el 10% de las exalumnas continuaron trabajando en su idea.

Dentro de este proyecto han unido a un colegio de altos recursos con otro de bajos. ¿Cómo ha sido la experiencia?

En Venezuela muchos de los colegios privados apoyan colegios espejos con la misma educación, pero para niñas y niños de escasos recursos. Les propusimos hacer equipos combinando niñas de ambos colegios y así participaron en Technovation, con equipos mezclados. Los representantes de las niñas del colegio privado pagaron por la participación de las niñas del colegio hermano. Estas dos realidades opuestas y extremas coexisten en nuestro país y aunque el valor de la solidaridad existe y se practica, el poder compartir, contrarrestar o complementar visiones y miradas fue de inmenso valor. Exponer puntos de vista diferentes ante las distintas realidades que ambos grupos viven, así como tomar decisiones, negociar, llegar a acuerdos, compartir recursos y responsabilidades, aprender de las diferencias, apoyarse mutuamente, trabajar juntas en equipo y distribuir tareas, son parte de los aprendizajes que todas las niñas han vivido. Fue una experiencia muy enriquecedora para todas las niñas y para nosotras también. Tender puentes entre realidades tan disímiles es una de las fórmulas más importantes para acabar con la desigualdad, la intolerancia y para cerrar brechas de todo tipo, especialmente las sociales, económicas y las tecnológicas.