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A21

Cuando la malagueña Loida Muñoz tenía 22 años se dio de bruces con el problema de la trata de personas. Dice que nunca antes había escuchado hablar de este tema, ni siquiera lo había estudiado durante sus estudios universitarios. Entonces le costó entender qué era la trata, incluso llegó a convencerse de que era una lacra de difícil solución. “Pero el problema me persiguió”, explica. No fue hasta que comenzó a conocer historias reales cuando chocó de cara con la afirmación de que hoy “existen más esclavos que nunca antes en la historia de la humanidad”. Decidió entonces comprometer su vida a la causa. “No podía permitirme a mí misma convivir con la esclavitud sin hacer nada para acabar con ella, porque entonces estaría jugando en el lado del problema, y no en el de la solución”. En la actualidad, Muñoz, de 33 años, es licenciada en Educación Social y en Ciencia Política de la Administración y lleva acumulados más de 15 años como activista en asuntos sociales. También es directora de A21 en España, una Asociación que desde 2008 lucha para combatir el tráfico de personas, tiene 19 sedes y está presente en 14 países.


Parece increíble que aún exista la trata. ¿Qué formas existen actualmente?

Quizás la más conocida es la trata de personas con fines de explotación sexual, pero también existe la trata de personas con fines de explotación laboral, la mendicidad y el matrimonio forzoso, la servidumbre doméstica, trata para cometer actos delictivos… Estas son las formas de explotación mayoritarias en España.

¿Hay algo que caracterice a las víctimas de este problema?

La vulnerabilidad. Las víctimas están buscando una oportunidad de mejorar sus vidas y los tratantes aprovechan este deseo para captarlas a través de falsas ofertas de empleo, falsas relaciones amorosas y promesas de una vida mejor. Después las engañan y comienzan a explotarlas en contra de su voluntad. La pregunta que suelo hacer a la gente es: ¿qué amenaza te mantendría haciendo algo en contra de tu voluntad? La respuesta en la totalidad de los casos es: el miedo a que le hagan algo a mi familia o a mí mismo. Ese miedo es el que sienten las víctimas siendo explotadas. Por eso la trata de personas es, según mi opinión, la explotación de los más vulnerables.

¿En qué países hay más afectados?

Todos los países del mundo se ven afectados por la trata de personas, lo que conocemos como esclavitud moderna. Hay países que son de origen; es decir, donde las víctimas son captadas y engañadas. Países de tránsito, por donde los tratantes trasladan a sus víctimas; y países de destino, donde estas son explotadas. España, por ejemplo, es un país de tránsito y destino, aunque algunos informes en los últimos años han apuntado que comienza a ser un país de origen.

¿La esclavitud es un negocio?

Por supuesto, la esclavitud es la compra y venta de seres humanos, eso es la trata de personas. La esclavitud moderna es como cualquier otro tipo de esclavitud que ha existido en el pasado, la gran diferencia es que ahora es un crimen que ocurre en lo oculto, pero la explotación y las condiciones infrahumanas que vemos en las películas son las mismas.

Pero habremos evolucionado. ¿No hay menos esclavitud que nunca?

Por supuesto hemos evolucionado, la esclavitud no es ya aceptada socialmente y nuestras experiencia es que cuando la gente conoce del problema, quiere involucrarse en contra del problema. El mayor reto es que ignoramos que la esclavitud convive con nosotros, en nuestras ciudades, en nuestras calles. Los tratantes han modificado sus métodos para hacer que este crimen pase en lo oculto y simultáneamente a plena luz del día. Por eso la sensibilización es tan importante. Porque si somos conscientes de que esto sigue ocurriendo, estoy convencida de que podremos erradicarlo.

Cómo nace A21 y en qué ámbito geográfico

A21 nació en el año 2008, en Grecia. La fundadora, Christine Caine, estaba en un aeropuerto de Grecia cuando se paró ante muchos pósters de personas desaparecidas. Entre esos vio uno que le impactó profundamente. Era el de una niña con el mismo nombre y edad que su propia hija. Desde ese momento comenzó a investigar el por qué había tantas personas desaparecidas. En esa búsqueda se encontró de lleno con el problema de la trata de personas y tras buscar cómo poder ayudar, decidió comenzar la organización. Abrió la primera sede en Tesalónica, Grecia, y al poco tiempo, un refugio para víctimas de trata.

Han pasado 13 años y la labor de A21 se ha expandido por el mundo. ¿Cómo ha evolucionado la organización?

Nuestro trabajo contra la trata parte de una estrategia integral basada en la educación, el rescate y la restauración. En cada uno de estos tres pilares disponemos de diversos programas, como por ejemplo, material preventivo, campañas masivas de prevención, teléfonos nacionales de asistencia a las víctimas e información. Realizamos formación a profesionales, trabajamos estrechamente con las fuerzas policiales en los diferentes países donde estamos así como con instituciones públicas y asociaciones especializadas. Además, disponemos de programa de acompañamiento integral para los supervivientes de trata, que incluyen recursos residenciales dependiendo de la fase del proceso individual en el que se encuentran.

¿Y qué acciones concretas hace A21?

Disponemos de una gran variedad de programas y proyectos, algunos de ellos con alcance global como la campaña de sensibilización global #CanYouSeeMe (¿Puedes Verme?) que tenemos en diferentes países, o el evento global #WalkForFreedom (#CaminandoPorLibertad), que moviliza a decenas de miles de personas en todo el mundo. En España tenemos actualmente dos proyectos de prevención importantes, uno de prevención de la trata con fines de explotación laboral que desarrollamos junto a Guardia Civil a través de un material preventivo desarrollado en nueve idiomas. Junto con la Policía Nacional hemos desarrollado un programa integral preventivo de explotación online para menores (grooming, sexting, sextorsión, etc), dado el gran aumento de casos detectados de manera online a raíz de la pandemia. Este proyecto se está desarrollando en centros educativos de toda España y difundiendo en espacios de gran afluencia de personas. Tenemos gran variedad de proyectos e invito a todos los lectores a que visiten nuestras páginas webs o redes sociales www.A21.org, www.A21.org/spain, @A21 y @A21Spain

¿Qué podemos hacer los ciudadanos de manera individual para combatir esta lacra?

Invito a todo el mundo a que se involucre de alguna manera, ¡con lo que tengan en sus manos! Animo a que puedan seguir informándose sobre la trata de personas, conocer lo que está pasando en nuestro propio país y que, al poseer tal información, puedan difundirla a través de su círculos cercanos, redes sociales, etc. Esto no es solo bueno para luchar contra la trata, sino para prevenirla. Los animo a que busquen alguna asociación en sus ciudades y puedan ofrecerse como voluntarios o bien realizar donaciones para que las organizaciones podamos seguir haciendo nuestra labor.

Es una pregunta muy amplia, pero ¿qué queda todavía por hacer?

Es necesaria una Ley Integral contra la Trata de Personas en todas sus formas que ofrezca todo tipo de garantías. La prevención es fundamental, sin olvidar la importancia de la formación a profesionales, la detección e identificación de las víctimas y proporcionar asistencia y acompañamiento. Queda mucho por hacer, pero seguiremos trabajando con esperanza. El fin de la esclavitud es posible.